Bancos: pagar por sentarse

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Los bancos, el mobiliario urbano, los de los parques, se parecen cada vez más a los otros bancos, las entidades financieras, los ladrones de guante blanco: ambos cobran por cumplir con su función.

Un genio del diseño, Fabian Brunsing, ha puesto a disposición de alcaldes voraces e insaciables un nuevo método de recaudación: los bancos con pinchos que, para poder sentarse, hay que introducir una moneda y estos, durante un tiempo determinado, se bajarán dejando la superficie lisa, para una vez cumplido volver a salir; eso sí, antes sonará un aviso acústico para que nadie se convierta en fakir involuntario, toda una deferencia.

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